jueves, 3 de septiembre de 2015

La Biología De La Creencia - Bruce Lipton

Esta semana me concentré en la lectura de la obra prima de Bruce Lipton, un científico que descubrió que los seres humanos no somos víctimas de nuestros genes a como nos hace creer la ciencia moderna, sino que tenemos la capacidad de cambiar nuestras vidas ya que nuestra existencia trasciende la mera biología mecanicista convertida en dogma en la Biología moderna.
A través de su vasta experiencia como docente e investigador, el Dr. Lipton nos muestra con tremenda sencillez y claridad, varios conceptos que nos dejarán con mucho para pensar. Precisamente el tipo de libros que me apasiona leer.
Los dejo con unas breves notas de las ideas que más me interesaron de la obra de Liptop que les recomiendo leer.



Texto: La Biología de la Creencia por Dr. Bruce Lipton

...somos más que frágiles máquinas bioquímicas controladas por genes está dando paso a la comprensión de que somos los poderosos artífices de nuestras propias vidas y del mundo en el que
vivimos.

Desde los tiempos de Charles Darwin, el lema de nuestra profesión ha sido: «¿Dios? ¡No necesitamos a ningún Dios apestoso!».


En el libro que escribió en 1859, El origen de las especies, Darwin afirmó que los rasgos individuales se transmiten de padres a hijos. Sugirió que eran los «factores hereditarios» transferidos de padres a hijos los que controlan la vida de un individuo. Esa idea logró que los científicos se embarcaran en un frenético intento por diseccionar la vida hasta sus principios básicos, ya que pensaban que el mecanismo hereditario que controlaba la vida debía de encontrarse en la estructura de la célula.


En un principio se pensó que el ADN era el único responsable de nuestras características físicas, pero después comenzamos a creer que los genes también controlaban nuestras emociones y nuestro comportamiento. Así pues, si se ha nacido con un gen de la felicidad defectuoso, se debe esperar una vida infeliz.

Comencé a sentir lo que era vivir por y para el momento: experimentar de nuevo sensaciones que no tenía desde que era un chiquillo y sentir una vez más el placer de estar vivo.

Llegué a darme cuenta de que la biología contemporánea presta muy poca atención a lo importante que es la cooperación, ya que sus raíces darwinianas enfatizan la naturaleza competitiva de la vida.

Epigenética, el estudio de los mecanismos moleculares mediante los cuales el entorno controla la actividad génica, es hoy en día una de las áreas más activas de investigación científica.

En términos básicos, los seres humanos no somos más que la consecuencia de una «conciencia colectiva amebiana». Al igual que una nación refleja los rasgos distintivos de sus ciudadanos, la humanidad debe reflejar la naturaleza básica de nuestras comunidades celulares.

...llegué a la conclusión de que no somos las víctimas de nuestros genes, sino los dueños y señores de nuestros destinos, capaces de forjar una vida llena de paz, felicidad y amor. Probé mi hipótesis con mi propia vida a instancias de mis oyentes, quienes me preguntaban por qué mis ideas no me habían hecho más feliz. Y tenían razón: necesitaba integrar mi nueva percepción biológica en mi vida diaria.

...no conozco a Dios por entero, ya que no os conozco a todos vosotros. Por el amor de Dios, ¡hay unos seis mil millones de personas en el mundo! Y si he de ser aún más sincero, tampoco conozco el nombre de todos los miembros de los reinos, tanto animal como vegetal, aunque creo que también forman parte de Dios.

El Génesis dice que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios. Sí, el racionalista que os habla está citando ahora a Jesús, a Buda y a Rumi. He vuelto al punto de partida y he pasado de ser un científico reduccionista enfrentado a la vista a ser un científico espiritual. Estamos hechos a imagen y semejanza de Dios y es necesario que volvamos a introducir el espíritu en la ecuación si queremos mejorar nuestra salud mental y física.

...la idea de que los medicamentos pueden curarlo todo es, en esencia, errónea. Cada vez que se introduce un fármaco en el organismo para corregir una función A, se alteran inevitablemente las funciones B, C o D. No son las hormonas ni los neurotransmisores producidos por los genes los que controlan nuestro cuerpo y nuestra mente; son nuestras creencias las que controlan nuestro cuerpo, nuestra mente y, por tanto, nuestra vida… ¡Oh, vosotros, hombres de poca fe!

física cuántica. Estos descubrimientos tienen importantísimas implicaciones en la comprensión y el tratamiento de las enfermedades. No obstante, la medicina tradicional aún no ha incorporado la física cuántica a sus investigaciones ni en la enseñanza facultativa, lo que ha deparado unos resultados trágicos.

Los pensamientos positivos tienen un intenso efecto sobre el comportamiento y los genes, pero sólo cuando estamos en armonía con la programación subconsciente. De igual modo, los pensamientos negativos tienen también un poderoso efecto. Cuando comprendamos que estas creencias positivas y negativas controlan nuestra biología, podremos utilizar ese conocimiento para  forjarnos una vida saludable y feliz.

...creo que la prohibición tácita del antropomorfismo es un remanente anacrónico de la Alta Edad Media, en la que las autoridades religiosas rechazaban cualquier relación directa existente entre los humanos y el resto de las creaciones de Dios.

A lo largo de la historia, nuestras creencias judeocristianas nos han llevado a pensar que somos criaturas inteligentes que fueron creadas en un proceso aislado y diferente al del resto de animales y plantas. Esta idea nos hace menospreciar a las criaturas inferiores y considerarlas como formas de vida no inteligentes, en especial a los organismos que se encuentran en los peldaños más bajos de la escala evolutiva.

La eficacia de la especialización del trabajo le permitió a Ford producir un automóvil nuevo cada noventa minutos, y no cada varias semanas.

Para Darwin, la lucha y la violencia no son sólo una parte de la naturaleza animal (y por tanto de la humana), sino la «fuerza» principal que subyace tras todos los avances evolutivos.


...sobre el biólogo francés Jean Baptiste de Lamarck

«Me parece que Lamarck tiene mucho más derecho a reclamar el título de “descubridor de la teoría de la evolución”, como de hecho así lo consideran muchos historiadores franceses… Fue el primer autor que dedicó todo un libro a presentar una teoría de la evolución de los organismos. Fue el primero en presentar el sistema animal al completo como un producto de la evolución».

...la hipótesis de Lamarck sobre los mecanismos de la evolución se ajusta a la noción de los biólogos celulares modernos de la adaptación del sistema inmunológico al entorno que he descrito antes.

Los antibióticos son asesinos indiscriminados; matan bacterias necesarias para la vida con tanta eficacia como matan a las dañinas.

...los genes no son más que una memoria física de las experiencias aprendidas por los organismos. El recientemente reconocido intercambio de genes entre las especies disemina esas memorias y, en consecuencia, influye en la supervivencia de todos los organismos que constituyen la comunidad de la vida.

Ahora que somos conscientes de este mecanismo de transferencia de genes entre individuos de la misma y de distintas especies, los peligros de la ingeniería genética han quedado en evidencia. Por ejemplo, chapucear con los genes del tomate tal vez tenga consecuencias no sólo para ese tomate, sino para toda la biosfera, y de forma que ni siquiera podemos llegar a imaginar. Ya hay estudios que demuestran que cuando los humanos digieren alimentos modificados genéticamente, los genes creados de forma artificial se transfieren al organismo y alteran las bacterias beneficiosas que residen en el intestino (Heritage, 2004; Netherwood, et al., 2004). De forma similar, los genes que se transfieren entre las cosechas agrícolas manipuladas genéticamente y las especies nativas de los alrededores han dado lugar a las «superweeds», malas hierbas altamente resistentes a herbicidas (Milius, 2003; Haygood, et al., 2003; Desplanque, et al., 2002; Spencer y Snow, 2001). Los ingenieros genéticos nunca tuvieron en cuenta la transferencia genética cuando introdujeron organismos genéticamente modificados en el entorno. Ahora comenzamos a experimentar las calamitosas consecuencias de este descuido, ya que los genes artificiales se están extendiendo y modificando a otros organismos del entorno (Watrud, et al., 2004).

Los estudiantes más fuertes ayudaron a los más débiles y, de esta forma, todos se volvieron más fuertes.

Desde los albores de la Era de la Genética, nos han enseñado a aceptar que estamos supeditados al poder de nuestros genes. El mundo está lleno de personas que viven con un miedo constante a que, algún día inesperado, sus genes se vuelvan contra ellas. Piensa en la cantidad de gente que cree que es una bomba de relojería; esperan a que el cáncer explote en su vida de la misma forma que en la de su madre, la de sus hermanos o la de algún tío.

La distribución de las cargas electromagnéticas de una proteína puede alterarse de forma selectiva mediante un amplio número de procesos, entre los que se incluyen: la unión de otras moléculas o grupos químicos, como las hormonas; la eliminación o adición enzimática de iones cargados; o la interferencia de campos electromagnéticos, como por ejemplo el de los teléfonos móviles (Tsong, 1989).

Los genetistas sufrieron una conmoción semejante cuando, en lugar de los ciento veinte mil genes que esperaban, descubrieron que el genoma humano está compuesto por unos veinticinco mil
genes (Pennisi, 2003a y 2003b; Pearson, 2003; Goodman, 2003). ¡Más del ochenta por ciento del supuesto ADN necesario no existía! Los genes perdidos han demostrado ser un problema mayor que
los dieciocho minutos perdidos de las grabaciones de Nixon. El axioma de «un gen, una proteína» era el principio fundamental del determinismo genético.

...el núcleo no es el cerebro de la célula… ¡sino las gónadas! Confundir las gónadas con el cerebro es un error comprensible, ya que la ciencia ha sido siempre (y sigue siendo) un propósito patriarcal. Se ha acusado muchas veces a los hombres de pensar con las gónadas, ¡así que no debe sorprendernos del todo que la ciencia haya confundido sin querer el núcleo con el cerebro celular!

...sólo un cinco por ciento de los pacientes con cáncer o enfermedades cardiovasculares pueden atribuir el origen de sus dolencias a la herencia (Willett, 2002).

Veinte años después de que mi mentor, Irv Konigsberg, me advirtiera de que cuando las células enfermaban debía buscar la causa en el entorno antes que en ningún otro lugar, lo entendí por fin. El ADN no controla la biología, y el núcleo no es el cerebro de la célula. Al igual que tú y que yo, las células se adaptan al lugar en el que viven. En otras palabras: es el ambiente, ¡estúpido!

...puesto que los receptores pueden percibir campos de energía, la idea de que tan sólo las moléculas físicas pueden tener efecto sobre la fisiología celular está desfasada.

Está claro que a mí me enseñaron una biología cuyo centro era el núcleo, del mismo modo que a Copérnico le enseñaron una astronomía cuyo centro era la Tierra. Por esta razón, fue todo un impacto descubrir que el núcleo que contiene los genes no programa la célula.


...el presidente del departamento de Física de la Universidad de Harvard, quien, como se describe en el libro La danza de los maestros de Wuli: la nueva física, sin matemáticas ni tecnicismos, para amantes de la filosofía oriental de Gary Zukav, les advirtió a los alumnos en 1893 que no se necesitaban más licenciados en física (Zukav, 2006).

...en nuestro mundo, la sustancia material (la materia) aparece de la nada. Algo bastante extraño, si te paras a pensarlo. Ahí estás tú, sosteniendo este libro físico en tus manos. Y sin embargo, si aumentaras el tamaño del material del libro con un microscopio atómico, verías que no estás sujetando nada. Al parecer, los estudiantes de biología teníamos razón en una cosa: el universo cuántico es una locura.

El universo es un único e indivisible agujero dinámico en el que la energía y la materia están tan estrechamente relacionadas que resulta imposible considerarlas elementos independientes.
Ésa es la razón de que la gente que toma antihistamínicos sin receta médica experimente cierto alivio y también un efecto secundario de somnolencia.

Los médicos han recetado estrógenos de forma rutinaria para aliviar los síntomas asociados al cese del funcionamiento del sistema reproductor femenino. No obstante, la terapia farmacéutica con estrógenos no concentra los efectos del fármaco en los tejidos deseados. El medicamento también se une a los receptores estrogénicos cardíacos, vasculares y nerviosos, alterando su función. Según se ha demostrado, la terapia de sustitución con hormonas sintéticas puede producir preocupantes efectos secundarios que tienen como consecuencia enfermedades cardiovasculares y disfunciones neuronales, como la apoplejía (Shumaker, et al., 2003; Wassertheil-Smoller, et al., 2003; Anderson, et al., 2003; Cauley, et al., 2003).

...la iatrogenia (las enfermedades resultantes de los tratamientos médicos) sea una de las principales causas de muerte. De acuerdo con las conservadoras estimaciones publicadas en Journal of the American Medical Association, las enfermedades iatrogénicas son la tercera causa de muerte en Estados Unidos. Más de ciento veinte mil personas mueren cada año a causa de los efectos adversos de los medicamentos (Starfield, 2000).

...un estudio más reciente basado en los resultados de un seguimiento de diez años de las estadísticas gubernamentales revela que las cifras son aún más descorazonadoras (Null, et al., 2003). Este estudio concluye que las enfermedades iatrogénicas son la primera causa de muerte en Estados Unidos y que las reacciones adversas a los fármacos recetados son responsables de más de trescientas mil muertes cada año.

Los médicos están atrapados entre una pared intelectual y una espada corporativa; no son más que meros peones dentro del gigantesco complejo de la industria médica. Su capacidad de curar se ve obstaculizada por una educación médica arcaica...

Es evidente que la enorme cantidad de fármacos que se receta en Estados Unidos viola el juramento hipocrático que hacen todos los médicos: «Lo primero es no hacer daño».

...que las «fuerzas invisibles» del espectro electromagnético afectan profundamente a todas y cada una de las facetas de la regulación biológica. Entre estas energías se encuentran las microondas, las ondas de radio, el espectro de luz visible,....

Creo que la razón principal de que la investigación energética haya sido casi ignorada es el dinero. La industria farmacéutica invierte el dinero destinado a investigación en la búsqueda de píldoras químicas mágicas porque las pastillas significan dinero. Si la energía sanadora pudiera venderse en forma de pastillas, los fabricantes farmacéuticos se mostrarían interesados de inmediato.

¿Está preocupado? La preocupación es un síntoma primario de una “enfermedad” conocida como trastorno de ansiedad. Deja de preocuparte. Dile a tu médico que quieres Adictazac, el nuevo fármaco de moda»...

Utilizar las drogas recetadas para acallar los síntomas corporales nos permite desentendernos de cualquier relación que pudiéramos tener con el desencadenamiento de dichos síntomas. El uso
excesivo de medicamentos nos proporciona un medio para deshacernos de la responsabilidad.

«interferencia constructiva o resonancia armónica».

La Fundación Carnegie publicó el Informe Flexner de 1910, en el que se exigía que las prácticas médicas estuvieran basadas en ciencias acreditadas. Puesto que los físicos aún no habían descubierto el universo cuántico, la medicina basada en la energía resultaba incomprensible para la ciencia.

Estimulación Magnética Transcraneal (EMT), que estimula el cerebro con campos magnéticos. Si se usa de la forma adecuada, puede atenuar la depresión y los estados alterados de conciencia.

...la ciencia se muestra ambigua a la hora de afirmar que el virus VIH es el causante del sida. No tiene ni la menor idea de por qué un gran número de individuos que sufren la infección durante décadas no manifiestan la enfermedad. Más desconcertante aún es el número de pacientes con cáncer terminal que han recuperado sus vidas tras una remisión espontánea. Puesto que dichas remisiones están fuera de los límites de las teorías convencionales, la ciencia ignora por completo el hecho de que han tenido lugar. Las remisiones espontáneas se consideran excepciones inexplicables a las verdades establecidas o, sencillamente, diagnósticos erróneos.

Puedes repetir una y otra vez la afirmación positiva de que eres encantador o que tu cáncer remitirá. Pero si de niño escuchaste una y otra vez que no sirves para nada y que estás enfermo,

...esos mensajes programados en el subconsciente socavarán tus mejores esfuerzos conscientes por cambiar tu vida.

El término «comunidad» implica que todos y cada uno de los miembros se comprometen a llevar a cabo un plan de acción común.

La función del cerebro es coordinar el diálogo de moléculas señal entre la comunidad. En consecuencia, en una comunidad celular, cada célula individual debe acatar las decisiones informadas de la autoridad que percibe el medio, el cerebro. Éste es un punto muy importante a tener en cuenta cuando culpamos a las células de nuestros órganos y tejidos de la salud de nuestras vidas.

La evolución del sistema límbico tuvo como resultado la aparición de un mecanismo único que convertía la comunicación mediante señales químicas en sensaciones que todas y cada una de las
células de la comunidad podían experimentar. Nuestra mente consciente experimenta estas «señales» como emociones.

En su libro Molecules of emotion, Pert revela cómo su estudio sobre los receptores que procesan la información en las membranas de las células nerviosas le llevó a descubrir que los mismos
receptores «neurales» estaban presentes en la mayoría, sino en todas, las células del cuerpo. Sus elegantes experimentos establecieron que la «mente» no estaba localizada en la cabeza, sino distribuida a lo largo y ancho del cuerpo en forma de moléculas señal.


El efecto placebo debería ser un tema de estudio principal en todas las facultades de medicina. Creo que la educación médica debería formar doctores que reconocieran el poder de nuestros recursos interiores. Los médicos no deberían descartar el poder de la mente como algo inferior al poder de las sustancias químicas y el escalpelo. Deberían desechar la convicción de que el cuerpo y sus componentes son estúpidos y de que necesitamos una intervención externa para conservar la salud.

Si el poder de la mente puede curar las enfermedades del cuerpo, ¿por qué íbamos a ir al médico? Y más importante aún, ¿para qué íbamos a comprar medicamentos? De hecho, descubrí hace poco que, por desgracia, las compañías farmacéuticas están estudiando a los pacientes que mejoran tras la administración de píldoras de azúcar con la intención de eliminarlos de los ensayos clínicos iniciales.

«Todo es posible en este mundo cuando te convences de ello. Sé que la mente puede obrar milagros».

Los placebos son verdaderas estrellas en el tratamiento de la depresión. Tanto es así que el psiquiatra Walter Brown, de la Escuela Universitaria de Medicina de Brown, ha llegado a proponer que los placebos sean el tratamiento principal de los pacientes con casos de depresión leve o moderada (Brown, 1998).

En medicina, el efecto nocebo puede ser tan poderoso como el efecto placebo, algo que deberías tener muy en cuenta cada vez que entres en la consulta de un médico. Los terapeutas pueden enviar mensajes desesperanzadores a sus pacientes con sus palabras o sus gestos; mensajes que, en mi opinión, son de lo más inconvenientes. Albert Mason, por ejemplo, cree que su incapacidad para transmitir optimismo a sus pacientes entorpeció sus esfuerzos para curarles la ictiosis. Otro ejemplo sería el poder potencial de la frase: «Le quedan seis meses de vida».

Si optas por creer el pronóstico del médico, es muy probable que no te quede mucho más tiempo en este planeta.

Tus creencias actúan como los filtros de una cámara, cambiando la forma en la que ves el mundo. Y tu biología se adapta a esas creencias.

...puedes eliminar los procesos de crecimiento de un modo tan radical que lo de «darse un susto de muerte» se convierte en una perogrullada.

Para prosperar de verdad, no sólo debemos eliminar los agentes estresantes, sino también buscar de modo activo la alegría y el amor, y llenar nuestra vida de estímulos que desencadenen los procesos de crecimiento.

La pura verdad es que cuando estás asustado te vuelves más tonto. Los profesores lo ven todos los días con los estudiantes «a los que no se les dan bien los exámenes». La ansiedad que provocan los exámenes paraliza a los alumnos que con manos temblorosas marcan las respuestas equivocadas porque, a causa del pánico, no pueden acceder a la información almacenada en el cerebro que tan cuidadosamente han ido adquiriendo durante el semestre.

Casi la totalidad de las enfermedades importantes de la población están relacionadas con el estrés crónico.

...las personas deprimidas muestran una incomprensible falta de división celular en una región del cerebro llamada hipocampo, una parte del sistema nervioso relacionada con la memoria. Las células del hipocampo reanudaban la división cuando los pacientes comenzaban a experimentar los cambios de humor debidos a los fármacos ISRS, semanas después de que se instaurara el régimen de tratamiento. Este estudio y otros como éste ponen en entredicho la teoría de que la depresión no es más que el resultado de un «desequilibrio químico» que altera la producción cerebral de monoaminas, en especial de la serotonina. Si se tratara de algo tan simple como eso, los fármacos ISRS restablecerían ese balance químico de inmediato.

También me gustaría sugerir que examinaras cómo influyen en tu vida los miedos y las respuestas consiguientes de protección. ¿Cuáles son los miedos que impiden tu crecimiento? ¿De dónde
salen esos miedos? ¿Son necesarios? ¿Son reales? ¿Te ayudan a llevar una vida plena?
Thomas Verny, un pionero en el campo de la psiquiatría pre y perinatal: «Los descubrimientos expuestos en la literatura elaborada por expertos a lo largo de décadas establecen más allá de toda duda que los padres ejercen una influencia abrumadora sobre las atributos físicos y mentales de los hijos durante su desarrollo». (Verny y Kelly, 1981.)

La vida secreta del niño antes de nacer, las pruebas científicas no habían hecho más que comenzar con los preliminares y los «expertos» en la materia se mostraron escépticos. Puesto que los científicos creían que el cerebro humano no era funcional hasta después del nacimiento, se asumía que los fetos y los bebés no tenían memoria y no sentían dolor. Después de todo, fue Freud quien acuñó el término «amnesia infantil» ya que la mayoría no recordamos nada de lo ocurrido antes de los tres o cuatro años.

...los yoguis, al igual que la gente corriente, pueden aprender a controlar de forma consciente estas funciones «innatas».

...sólo llegaremos a comprender por completo la inteligencia humana cuando admitamos la existencia del espíritu, la «energía» o lo que los psicólogos cuánticos llaman la mente «superconsciente».

...los bebés pueden aprender comportamientos complejos con el mero hecho de observar, sin que sea necesaria una participación activa por parte de sus padres (Science, 2001). De forma similar, los comportamientos, las creencias...

Dada la precisión de este sistema de almacenamiento de conductas, imagina las consecuencias que tiene que un padre le llame a su hijo «niño estúpido», o que le diga «no te mereces nada», «no vales nada», «nunca deberías haber nacido» o «eres una persona débil y enfermiza». Cuando los padres desconsiderados o poco afectuosos transmiten estos mensajes a sus hijos pequeños, sin duda no son conscientes de que semejantes comentarios se almacenarán en la memoria subconsciente del niño como «verdades» absolutas, de la misma forma que los bits y los bytes se almacenan en el disco duro de tu ordenador personal. Durante las primeras etapas del desarrollo, la conciencia de los niños no ha evolucionado lo suficiente como para discernir que esos comentarios de sus progenitores no son más que estallidos verbales y no necesariamente verdaderas características de su ser.

...ondas gamma (>35 Hz). Esta frecuencia en el EEG se relaciona con estados de «rendimiento máximo»,

...el subconsciente es una base de datos carente de emociones en la que se almacenan programas y cuya función se limita únicamente a interpretar las señales medioambientales y a activar los programas apropiados sin hacer juicios ni preguntas. La mente subconsciente es un «disco duro» programable en el que se almacenan las experiencias de nuestra vida. Los programas son en su mayoría comportamientos grabados de estímulo-respuesta. ¿qué ocurriría si tuviésemos unos padres y unos maestros maravillosos que nos sirvieran como modelos de vida, siempre involucrados en relaciones humanas de beneficio mutuo con todos los miembros de la comunidad? Si nuestra mente subconsciente fuera programada con unos comportamientos tan saludables, ¡podríamos tener éxito en nuestras vidas sin ni siquiera proponérnoslo!

Verny escribió en un libro titulado Pre-Parenting: Nurturing Your Child from Conception: «Existe una gran diferencia entre los hijos concebidos por amor, por odio o por tedio; importa incluso si la madre desea quedarse embarazada o no… Los padres lo hacen mejor cuando viven en un entorno tranquilo y estable, libre de adicciones, y cuentan con el apoyo de la familia y los amigos». Curiosamente, las culturas aborígenes conocen la influencia del ambiente en la concepción desde hace milenios. Antes de concebir un hijo, las parejas purifican mente y cuerpo en un rito ceremonial.

El exceso de cortisol producido por una madre estresada modifica la formación de las nefronas del feto. Un efecto adicional del exceso de cortisol es el cambio desde el estado de crecimiento al de protección que se produce tanto en la madre como en el feto. Como resultado, el efecto inhibidor del crecimiento del exceso de cortisol en el útero provoca que los niños nazcan más pequeños.

Los estudios previos ya habían descubierto que beber y fumar durante el embarazo podía disminuir el CI de los niños, al igual que la exposición al plomo durante el desarrollo uterino. La lección que deben aprender las personas que desean ser padres es que se puede reducir de forma drástica la inteligencia de su hijo por el mero hecho de no llevar bien el embarazo.

Liza Minelli tenía los genes de su madre, la estrella de cine Judy Garland, y los de su padre, el director de cine Vincent Minelli. La carrera de Liza, la cima de su estrellato y el infierno de su vida personal, son guiones que fueron interpretados por sus padres y almacenados en su mente subconsciente. Si Liza, con sus mismos genes, hubiera crecido en una encantadoras familia granjera de Pensilvania, ese entorno habría desencadenado la activación epigenética de un grupo muy diferente de genes. Es posible que los genes que le permitieron alcanzar su exitosa carrera en el espectáculo hubieran sido enmascarados o reprimidos por las exigencias culturales de su comunidad rural.

«Eres personalmente responsable de todo lo que te ocurre en la vida una vez que eres consciente de que eres personalmente responsable de todo lo que te ocurre en la vida». No se puede ser culpable de ser mal padre a menos que se sepa todo lo que he explicado antes y se pase por alto. Una vez que conoces esta información, puedes comenzar a aplicarla para cambiar tu comportamiento.

El inspirador libro de Michael Mendizza y Joseph Chilton Pearce, Magical Parent-Magical Child me dejó claro que la clave para optimizar el aprendizaje y el rendimiento de los bebés y los niños es jugar, y no programar (Mendizza y Pearce, 2001). Los niños necesitan padres que fomenten mediante juegos la curiosidad, la creatividad y la admiración que los acompañarán durante el resto de su vida. Como es obvio, lo que los humanos necesitan es una educación basada en el amor y la posibilidad de observar cómo las personas mayores se conducen en sus vidas.

...los monos recién nacidos privados del contacto con sus madres o de la relación social con los demás desarrollaban perfiles anormales de estrés y se convertían en sociópatas violentos
(Prescott, 1996 y 1990).

...si la sociedad mantenía contacto físico, quería a sus hijos y no reprimía su sexualidad, esa cultura permanecía en paz. Las culturas pacíficas tienen padres que mantienen un frecuente contacto físico con sus hijos: llevan a sus bebés cogidos sobre el pecho o a la espalda durante todo el día, por ejemplo. En cambio, las sociedades que privan a sus hijos (tanto si son bebés, niños o adolescentes) del contacto físico frecuente son invariablemente de naturaleza violenta. Estos descubrimientos nos ofrecen una visión muy reveladora de la violencia que invade Estados Unidos. En lugar de fomentar el contacto físico, nuestras costumbres médicas y fisiológicas lo desechan con frecuencia. Desde la intervención antinatural de los médicos en el proceso natural del parto, por ejemplo, que separa al neonato durante un largo periodo de tiempo de sus padres para colocarlo en lejanas cunas, hasta el consejo que se les da a los padres de que no hagan caso de los sollozos de sus hijos para no malcriarlos. Tales prácticas, basadas supuestamente en la «ciencia», contribuyen sin duda a la violencia que reina en nuestra civilización. La investigación que relaciona el contacto físico y la violencia se explica con todo detalle en esta página web: www.violence.de.

Si los padres adoptivos no conocen la existencia de la programación pre y perinatal, quizá no puedan enfrentarse de una forma realista con los problemas que surgen tras la adopción. Quizá no se den cuenta de que sus hijos no han llegado hasta ellos como una «página en blanco», como tampoco los recién nacidos llegan al mundo como páginas en blanco, sin verse afectados por los nueve meses que han pasado en el útero de su madre.

He aquí mi desafío. Deshazte de los miedos infundados y procura no inculcar miedos.

He pasado muchos años estudiando los mecanismos corporales de control molecular y en ese increíble instante comprendí que los «cambios» de las proteínas que regulan la vida son activados y
desactivados por las señales que proceden del entorno, del universo.
Y es también el mundo de Gaia, del que te hablé en el primer capítulo, un mundo en el que todo el planeta es considerado como un organismo vivo que necesita que lo protejan de la avaricia, la ignorancia y la escasa planificación de los seres humanos.

Entretanto, sacamos nuestras vidas del contexto moral. El mundo moderno ha cambiado sus aspiraciones espirituales por una lucha por las posesiones materiales. El que tenga más juguetes
gana.

Hubo una época en la que fue necesario que los científicos se apartaran del espíritu, o al menos de la corrupción del espíritu llevada a cabo por la Iglesia. Esta poderosa institución se dedicaba a eliminar todo descubrimiento científico que no estuviera de acuerdo con la doctrina eclesiástica. Fue Nicolás Copérnico, un avezado político además de un dotado astrónomo el que inició la separación entre ciencia y espíritu cuando hizo público su manuscrito Sobre las revoluciones de los cuerpos celestes. Este manuscrito de 1543 declaraba con osadía que el Sol y no la Tierra era el centro de la «esfera celeste». Hoy en día esto es evidente, pero en la época de Copérnico fue considerado una herejía, ya que su nueva cosmología entraba en conflicto con una Iglesia «infalible» que había declarado que la Tierra era el centro del firmamento divino. Copérnico creyó que la Inquisición acabaría tanto con su manuscrito como con él, de modo que esperó prudentemente a estar en el lecho de muerte para publicar su trabajo.

Darwin atribuyó los orígenes de la humanidad a las variaciones genéticas casuales, lo que significa que no hay necesidad alguna de la intervención divina, ni para la vida ni para la ciencia. Los científicos modernos no estaban menos asombrados por el universo que los clérigos científicos que los precedieron, pero una vez que escucharon la teoría darwiniana ya no vieron necesidad de seguir apelando a la mano de Dios como máximo artífice del complejo orden de la Naturaleza. El destacado darwinista Ernst Mayr escribió: «Parece que cuando nos preguntamos cómo es posible tanta perfección, sólo encontramos arbitrariedad, falta de planificación, aleatoriedad y casualidades…». (Mayr, 1976.)

Las células inician su actividad cuando su cerebro, la membrana celular, responde a las señales del entorno. De hecho, cada una de las proteínas funcionales de nuestro cuerpo es una imagen
complementaria de las moléculas señal del entorno. Si una proteína no tiene una molécula señal con la que emparejarse, carece de función. Esto significa, tal y como concluí en ese momento
«¡eureka!», que todas las proteínas de nuestro cuerpo son un complemento físico o electromagnético de algo presente en el entorno. Puesto que somos máquinas compuestas de proteínas, somos
por definición una imagen del entorno, y el entorno no es otra cosa que el universo; o, para muchos, Dios.

Los receptores celulares no son la fuente de nuestra identidad, sino el vehículo a través del cual el «yo» se descarga del entorno.

La prueba que sustenta mi creencia de que la emisión de un individuo sigue presente tras su muerte viene de los pacientes de trasplante que afirman que, junto con sus nuevos órganos,
también perciben cambios conductuales y psicológicos.

La precisión de los recuerdos que acompañan a estos trasplantes va más allá de la casualidad o de la coincidencia. Una niña comenzó a tener pesadillas sobre un asesinato después de su
trasplante cardíaco. Tenía unos sueños tan vívidos que sirvieron para capturar al asesino que había matado a su donante.

*...geometría fractal.

El matemático francés Benoit Mandelbrot dio origen a las matemáticas y a la geometría fractal en 1975. Al igual que la física cuántica, la geometría fractal (fraccional) nos obliga a tener
en cuenta esos patrones irregulares, un mundo mucho más extraño de formas redondeadas y objetos con más de tres dimensiones.

...las comunidades celulares funcionan mejor que las humanas: no hay células rechazadas ni «sin hogar» en nuestro cuerpo. A menos, por supuesto, que nuestras comunidades celulares se
encuentren en una profunda falta de armonía que ocasione que algunas células dejen de cooperar con dicha comunidad. El cáncer representa las células sin trabajo y sin hogar que viven
aisladas de la comunidad celular.

¿No estaba Darwin en lo cierto al decir que la violencia es el núcleo de la vida? ¿No es la violencia el camino que sigue el mundo natural? ¿Qué pasa con todos esos documentales que
muestran cómo unos animales dan caza a otros, cómo los acechan y los asesinan? ¿Acaso los humanos no poseen una inclinación innata a la violencia? El razonamiento lógico sería el
siguiente: los animales son violentos, los humanos son animales y, por tanto, los humanos son violentos. ¡No! Los seres humanos no poseemos un carácter innato violento y competitivo, de la
misma manera que nuestro destino no está marcado por unos genes que nos hacen enfermar o nos vuelven violentos. Los chimpancés, los animales que genéticamente son más similares a nosotros,
son una prueba de que la violencia no es una parte esencial de nuestra biología. Una especie de chimpancés, los bonobos o chimpancés pigmeos, viven en comunidades pacíficas con machos
codominantes y hembras al mando. A diferencia de otros chimpancés, el comportamiento de la comunidad de bonobos no está basado en la violencia, sino con un comportamiento que podría ser
descrito como «haz el amor y no la guerra». Cuando los chimpancés de esta comunidad se desasosiegan, no se enzarzan en sangrientas luchas, sino que aplacan el nerviosismo practicando el
sexo.

...la violencia entre humanos que se relaciona directamente con la seguridad de un compañero para la procreación es mínima. La violencia humana se relaciona más a menudo con la adquisición
de posesiones materiales que no tienen nada que ver con lo necesario para la supervivencia; o con la compra y distribución de drogas que permiten escapar del mundo de pesadilla que hemos
creado; o con el abuso de menores o de cónyuges que tiene lugar generación tras generación. Tal vez la forma más insidiosa y extendida de violencia humana sea el control ideológico. A lo
largo de la historia, los movimientos religiosos y políticos han educado a sus miembros en la violencia y la agresividad para enfrentarse a los disidentes y los faltos de fe.

Fin de las notas. 9.3.2015

1 comentario:

pablo dijo...

La Biología de la creencia - Bruce Lipton